Título: Guía de lugares que ya no existen
Autora: Espido Freire
Editorial: RBA
Número de páginas: 160
Primera edición: 2026
Rústica: 20,90 € / Ebook: 9,99 €
Sinopsis
Viajar es moverse y transformarse. Supone algo más que una colección de destinos: implica comprender la fragilidad de cada lugar, que todo cambia y que la memoria se alza como el único territorio que permanece. En esta obra Espido Freire nos lleva de la mano por escenarios que se viven, pero que luego se desdibujan y se transforman: el Damasco anterior a la guerra, los páramos solitarios de Yorkshire, Bath y sus ecos de Jane Austen. Cada lugar funciona como un espejo donde se entrecruzan la literatura y la vida, la historia y lo que queda de ella. Guía de lugares que ya no existen es más que un libro: es un mapa emocional, un cuaderno de viaje escrito con la tinta de la nostalgia y la lucidez.
Reseña
Guía de lugares que ya no existen es el nuevo ensayo de Espido Freire, ganador del XX Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes 2025. Una oda sobre aquellos lugares que fueron y ya no son; lo que una vez, alguien, tuvo la oportunidad de vivir antes de que la acción humana o la propia naturaleza los destruyeran y alteraran por completo.
La narración no podía empezar de otra forma, sino es hablando de la gran riada que sufrió la ciudad de Bilbao en 1983. Unas lluvias torrenciales desbordaron algunos de los principales ríos, como el Nervión y el Ibaizabal, y la ciudad quedó inundada. En el Casco Viejo el agua alcanzó varios metros, hubo miles de evacuados y la catástrofe dejó decenas de muertos. La autora, bilbaína de nacimiento, había ido a pasar unas semanas de verano a la casa de sus abuelos, en Galicia, y lo que recordaba antes de la gran riada se desvaneció por completo; el Bilbao de justo un día antes se convertiría, para muchos, en un lugar que ya no existía.
A lo largo del ensayo, Espido nos hablará de sus viajes por Siria, Noruega o Inglaterra; compartiendo recuerdos de lo que vio y ya no está o suspirando por lo que quiso dejar para otro momento y la guerra provocó la imposibilidad de volver a verlo en pie. Hay casos, como la ciudad de Bath, que, tras los bombardeos de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, se intentó hacer una reconstrucción de los barrios con un diseño casi idéntico; o Alepo y Palmira, que sufrieron grandes pérdidas históricas (la mayoría declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) durante la guerra de Siria.
No todo es destrucción, también hay renacimiento y mejora. Oslo estaba aislado del mar con un puerto antiguo y una zona muy industrial que fue sustituida por zonas verdes y paseos junto a la costa. Noruega tiene algo especial; la autora nos recuerda una de sus novelas, La flor del norte, donde nos habla de una princesa nórdica que parte hacia España para casarse con uno de los príncipes de Castilla. Pero su país tiene algo especial, atemporal, sobre todo al norte, cerca de un posible fin del mundo donde aún quedan tribus que mantienen las tradiciones de sus antepasados, las auroras boreales cubren el cielo y los osos polares todavía no sufren las atrocidades del cambio climático.
Y por supuesto, no podía faltar su mención a Jane Austen, que estuvo viviendo en Bath durante unos años y cuyo barrio desapareció tras los bombardeos.
Estamos, pues, ante un libro con una narrativa donde se entremezclan la literatura, la cultura, la vida y la historia para hablarnos de la memoria, de los recuerdos, de lo que fue y ya no volverá, de segundas oportunidades para conservar lo que aún tenemos y de mejorar aquellos espacios que son el reflejo de un patrimonio mal gestionado.




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