Título: El día que se perdió el amor
Autor: Javier Castillo
Editorial: SUMA
Número de páginas: 432
Primera edición: 2018
Rústica: 17,90 € / E-book: 5,99 €
Sinopsis
A las doce de la mañana del 14 de diciembre, una joven llena de magulladuras se presenta desnuda en las instalaciones del FBI de Nueva York con varias notas amarillentas en la mano. El inspector Bowring, jefe de la Unidad de Criminología, intentará descubrir qué oculta la joven y su conexión con otro caso, el de una mujer que aparece decapitada horas más tarde y cuyo nombre coincide con el que estaba escrito en una de las notas. A medida que avance en la investigación se dará cuenta de que este caso abre antiguas heridas difíciles de cicatrizar.
Reseña
El día que se perdió el amor es la segunda parte de la bilogía que empezó con El día que se perdió la cordura.
Nueva York, 2014. Una mujer aparece desnuda en plena calle. Es llevada a dependencias policiales donde pide ser interrogada por el inspector Bowring. Un antiguo caso, sobre una chica desaparecida hace unos años, devuelve al juego a Jacob y Amanda, los protagonistas de la novela anterior, aún con el pensamiento de estar ya fuera de peligro por la muerte de los Siete. Un accidente sacará de prisión a Steven, que intentará salvar a su hija; Carla entra al ruedo como futura sucesora de Laura; y Jacob deberá rebuscar en el pasado para evitar perder su amor para siempre.
Tengo que reconocer que esta segunda parte me ha gustado menos que la primera. De más a menos, las escenas policiales han sido mis favoritas, mientras que los capítulos donde Carla hacía su vida en el monasterio se me han hecho algo pesados (en estos puntos, por alguna razón, el tono cambiaba bastante respecto al resto de la novela y me chirriaba un poco).
Por otro lado, y siempre comparando con la primera parte, no me ha llegado a atrapar casi hasta el final, cuando se ha resuelto todo. En El día que se perdió la cordura, todo era muy desconocido y uno no sabía por donde podrían llegar a saltar cada uno de los personajes. Aquí, creo que las escenas no son tan tensas y se deduce un poco por dónde irán los tiros (salvo algunos momentos de incógnita que sí me han gustado).
En general, la novela fluye y, como son capítulos cortos, se avanza rápido y es fácil seguir el ritmo de la historia. El vocabulario es apto para cualquier lector.
Quizá esperaba algo similar a la primera entrega y por eso me ha decepcionado un poco, pero seguiré leyendo el resto de las novelas de Javier Castillo porque sé que algo tienen.




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