Título: Fahrenheit 451
Autor: Ray Bradbury
Editorial: Minotauro
Número de páginas: 272
Primera edición: 1953
Rústica: 18,95 € / Ebook: 7,99 €
Sinopsis
Guy Montag es un bombero y el trabajo de un bombero es quemar libros, que están prohibidos porque son causa de discordia y sufrimiento.
El Sabueso Mecánico del Departamento de Incendios, armado con una letal inyección hipodérmica, escoltado por helicópteros, está preparado para rastrear a los disidentes que aún conservan y leen libros.
Reseña
Fahrenheit 451 es una distopía escrita por Ray Bradbury, en 1953; autor de la también conocida Crónicas marcianas, nos muestra un mundo futurista donde la sociedad ha dejado de leer libros y de pensar, mientras pantallas a su alrededor les ofrecen un divertimento que los deja atontados dentro de una utopía irreal.
Guy Montag pertenece al equipo de bomberos que se dedica a quemar los libros que van apareciendo por toda la ciudad. Las casas se han vuelto ignífugas desde hace tiempo y apagar fuegos ya no es un trabajo; ahora, el principal objetivo es mantener esa estabilidad social y que la población no se distraiga con pensamientos alternativos mediante la lectura. Todo parece ir según lo previsto hasta que Guy conoce a Clarisse, una adolescente que vive cerca de su casa, que se hace preguntas todo el tiempo a causa de los libros que lee a escondidas. Sus encuentros con Montag provocan un despertar en su conciencia, lo que le lleva a preguntarse qué sentido tiene quemar los libros y qué peligro podría ocasionar a la sociedad el leerlos. En una trama casi a contrarreloj, Guy deberá buscar la manera de que los libros vuelvan a surgir de entre las cenizas y que la memoria no los elimine para siempre.
Tras leer 1984 de Orwell y Un mundo feliz de Huxley, aún me faltaba la tercera obra que conforman las distopías más famosas del siglo XX. Ahora ya puedo fijar un orden de preferencia: para mí 1984 se coloca en primera posición seguida de Un mundo feliz y de Fahrenheit 451.
Como otros autores distópicos, Bradbury era un adelantado a su tiempo y previó de forma excepcional un futuro que empezaba a germinarse con la entrada de la televisión en los hogares estadounidenses, lo que crearía una nueva distracción para la población y una forma de mandar mensajes subliminales a las grandes masas y así evitar que muchos atendieran a problemas mayores y actuasen según los intereses del gobierno de turno. En la novela, la población está rodeada de pantallas, a las que llaman «familia» y con las que se entretienen sin enterarse, realmente, de lo que están hablando. Leer libros lo consideran una pérdida de tiempo, ya que no entienden lo que dicen; los catedráticos de filosofía y letras han tenido que huir de las ciudades u ocultarse sin revelar su antigua actividad profesional. Incluso, cuando alguno, como Montag, comienza a hacerse preguntas, se les bombardea con múltiple información que no tiene sentido dicha de forma aleatoria, con la intención de que cesen en su actividad de razonar algo que en verdad no lleva a ninguna parte.
¿Son, las redes sociales, la visión que tuvo Bradbury de cómo acabaría la sociedad? El scroll infinito de Instagram o TikTok me recuerda un poco a los videos que Mildred, la mujer de Montag, veía continuamente en su salón y que la obligaban a tomar pastillas para dormir, porque si no le era imposible. ¿Sabéis eso de que, antes de dormir, hay de dejar de mirar las pantallas, al menos una hora antes? Pues en aquella sociedad no se aplicaba y se corría el riesgo de tomarse más somníferos de la cuenta.
La novela también contiene un toque de esperanza. A falta de libros que poder reimprimir y distribuir, hay grupos reducidos que los van memorizando. Cada uno trata de recordar toda o gran parte de la obra para, en algún momento del futuro, volver a reescribirla palabra por palabra.
El único pero que le pongo se debe a algunos monólogos que tienen tanto Montag como su capitán, Beatty, donde a veces son demasiado largos, sin mucho sentido (a veces está justificado) y han provocado que desconecte un poco de la historia y me costase avanzar. Igualmente, hay un mensaje muy importante en cada línea y, aunque el desarrollo de la trama y de personajes se queda un poco corto, queda claro lo que el autor nos quieres transmitir.
En definitiva, si te gustan las distopías y piensas que estamos en camino de vivir una de ellas, Fahrenheit 451 no puede faltar entre tus lecturas pendientes.




0 comentarios